Tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, Eduardo Bittar, una de las voces más radicales de la oposición venezolana, promete un “cambio existencial” en el país: no reformas, sino una verdadera reconquista territorial y militar para erradicar el legado chavista y sus redes criminales. En exclusiva con Israel Hayom, Bittar señala a Donald Trump y Benjamin Netanyahu como sus principales referencias de liderazgo.
Venezuela vive uno de los momentos más definitorios de su historia reciente. La detención de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en febrero de 2026 ha roto el mito de invencibilidad del chavismo y ha generado una mezcla explosiva de emociones en la población: alegría por la caída del símbolo máximo del régimen, pero también profundo temor ante el vacío de poder, las estructuras criminales enquistadas y el riesgo de caos o restauración autoritaria.
En una entrevista exclusiva concedida al diario israelí Israel Hayom, Eduardo Bittar —de 38 años, fundador de Rumbo Libertad y sobreviviente de tres intentos de asesinato por parte de grupos armados vinculados al régimen— plantea una visión radical para el futuro del país. No habla de elecciones, ni de transiciones pactadas, ni de “oposición dialogante”. Su propuesta es mucho más drástica: un segundo acto de independencia que pase necesariamente por la “conquista física y militar” de Venezuela.
“Lo que se necesita ahora no es una reforma burocrática, sino un cambio existencial: el restablecimiento del control territorial”, afirma Bittar. “Hay que llenar el vacío que deja el régimen narco. Si no lo hacemos con fuerza y presencia física, el caos o el regreso del chavismo serán inevitables”.Bittar describe un cambio psicológico profundo en la sociedad venezolana tras años de crisis: el fin del “aprendido desamparo”.
La población, ya dolarizada de facto, ya no pide discursos; exige un Estado funcional que devuelva electricidad, agua potable, seguridad y estabilidad monetaria. En sus palabras, la captura de Maduro ha sido “la caída del tirano”, pero el verdadero desafío está en desmantelar las redes que sobreviven al líder.Crítica feroz a la “opo-ficción”Uno de los puntos más duros de la entrevista es su ataque a lo que él denomina “falsa oposición” o “opofake”. Sin mencionar nombres en todos los casos, pero dejando claro el blanco, Bittar acusa a sectores de la oposición tradicional —incluyendo implícitamente a figuras como María Corina Machado— de haber colaborado o convivido demasiado tiempo con el régimen. Para él, esa “oposición” no está preparada para liderar el cambio que Venezuela requiere.Modelos: Trump, Netanyahu… y un eje con Israel.
Bittar no oculta sus referentes políticos actuales: Donald Trump y Benjamin Netanyahu. “Son líderes que usan el poder para priorizar la vida de su pueblo”, explica. Ve en ambos un estilo directo, sin concesiones ante amenazas externas, y propone que una Venezuela liberada debería establecer una alianza estratégica profunda con Estados Unidos e Israel.En esa línea, promete: “Desmantelaremos a sus enemigos que operan desde América”, en clara alusión a grupos como Hezbolá y Hamás, que durante años han mantenido presencia en territorio venezolano bajo protección chavista.El líder opositor también menciona con admiración experiencias regionales de mano dura contra el crimen organizado, como las de Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina y José Antonio Kast en Chile, así como el legado de Jair Bolsonaro en Brasil.Reconstrucción desde 1811.
Bittar cierra su visión proponiendo volver a los principios fundacionales: la Constitución de 1811, inspirada en la estadounidense, como base para reconstruir el Estado. Para él, el camino no pasa por abrazos simbólicos ni por “unidad nacional” que incluya a los responsables de la tragedia venezolana. El futuro, afirma, debe construirse “sin concesiones a los tiranos”.La entrevista en Israel Hayom llega en un momento en que la atención internacional se ha desplazado parcialmente hacia otros focos de crisis, pero Bittar insiste: la acción de Trump puede convertirse en “una victoria permanente” si se completa con una reconquista interna decidida.Venezuela, según esta visión, no necesita más promesas ni más diálogos interminables. Necesita, en sus palabras, liderazgo real y poder efectivo para cerrar el capítulo más oscuro de su historia contemporánea.(Artículo basado en la entrevista publicada por Ariel Bulstein en Israel Hayom el 19 de febrero de 2026).